
NIGHTWISH. 4-11-2004, La Cubierta, Leganés (Madrid)
Fecha martes, 09 de noviembre a las 11:15:35 Tema Nightwish
Quizá esperaba demasiado del concierto. A lo mejor es que no me recuperé de la desilusión de que no tocaran
SONATA ARCTICA. Tal vez fuera el pésimo sonido de La Cubierta de Leganés. Sea por el motivo que fuese, salí decepcionado de la actuación de NIGHTWISH en Madrid.
La cita, al menos al principio tenía todos los números para llegar a ser el concierto del año. Tanto SONATA ARCTICA como NIGHTWISH venían a presentar en vivo dos Cd's en los que se han superado a sí mismos, y que están entre los mejores lanzamientos de los últimos meses. Pero no pudo ser. No se cumplieron mis expectativas. Es cierto que gran parte de las 5000 personas que acudieron a La Cubierta salieron eufóricos de esta cita. Pero otra parte del público salió decepcionada, cuando no indignada. Yo estoy entre estos últimos.
Los disgustos empezaron nada más llegar al recinto del concierto. Unos carteles dispuestos por la organización anunciaban que SONATA ARCTICA no podían tocar por "problemas de salud del cantante". En el escenario, el periodista Rafa Basa explicaba que los médicos le habían prohibido actuar a Toni Kakko porque corría riesgo de perder la voz. El resto de la banda salió a soltar un discurso calcado: que su vocalista se había puesto enfermo y que volverían pronto a Madrid a recompensar a sus fans. Habrá que ver si estas palabras no se las lleva el viento. Uno, que es escéptico y desconfiado hubiera preferido que Sonata tuviesen el detalle de tocar un puñado de versiones instrumentales en vez de la promesa de recompensar a la gente la próxima vez que vengan a Madrid. La solución a la que se llegó para entretener a los espectadores acabó de hundir este episodio en el charco de los esperpentos. Nightwish no iban a actuar hasta hora y media después, así que como "recompensa" para los fans la organización pidió que cuatro guitarristas del público subieran al escenario para tocar con la guitarra de SONATA ARCTICA. Con todo el respeto del mundo para los cuatro músicos que intentaron entretenernos con sus versiones de IRON MAIDEN y de METALLICA: no creo que nadie de los que pagó 24 euros por este concierto apreciase que actuasen cuatro aficionados en lugar de uno de los grupos prometidos. En alguna entrevista los miembros de SONATA ARCTICA han argumentado que no hubiera tenido sentido salir a tocar sin Toni Kakko, que eso no hubiera sido SONATA ARCTICA. De acuerdo. Pero se hubiera acercado mucho más a lo que los seguidores del grupo hubieran preferido. Al menos más que el numerito de los guitarristas aficionados.
Con este enfado en el cuerpo, a las once se alzaba un enorme telón de fondo con la portada de "Once" mientras suena una intro instrumental. El público empieza a aplaudir enérgicamente y los finlandeses desenfundan el primer tema de su último disco, "Dark chest of wonders", mientras unas llamaradas de fuegos artificiales saltan por el escenario. Esta canción fue la que peor sonido tuvo de todo el concierto: tan sólo se distinguía la voz de Tarja Turunen por un lado, un rumor de guitarras por allá, unos teclados que aparecían y desaparecían... Un despropósito. A cambio de tener que sufrir la acústica de la Cubierta, NIGHTWISH pudieron desplegar toda la colección de fuegos artificiales que llevan consigo en esta gira. Con esto, el concierto ganó en espectacularidad lo que perdió en calidad de sonido. El sonido fue combinando momentos deficientes con otros aceptables. "Planet Hell" y "Deep Silent Complete" completaron el inicio del show de los fineses.
Tarja tardó un poco en entregarse al cien por cien, pero en el cuarto tema ("Phantom of the Opera") su voz ya sonaba como en estudio. Lo quemás defraudó de la cantante fue su actitud sobre el escenario. Apareció demasiado estática, incluso aislada del resto del grupo. También fue relativamente fría con el público, aunque se dirigió a nosotros en castellano dos o tres veces. Más cálido fue el bajista Marco Hietala, una auténtica fiera que no paró quieto ni un sólo segundo. Las poses del guitarrista Emppu Vuorinen parecían menos espontáneas y más estudiadas. Por su parte el teclista Tuomas Holopainen apareció llevando un sombrero de cowboy que le daba un aspecto bastante ridículo, pero que se quitó en las primeras canciones y sólo recuperó para los bises. Su forma de tocar es bastante espectacular visualmente y tiene una gran presencia sobre el escenario, sobre todo comparado con otros teclistas.
NIGHTWISH Bordaron "Everdream", y "Sleeping Sun" emocionó prácticamente a todo el público. En este momento Tarja se retiró para descansar y Marco cantó el "Symphony of destruction" de Megadeth. Su voz cavernosa contrasta con la melosidad de la de Tarja, pero encajó muy bien en esta versión. Pese a la contundencia con que sonó este tema, poca gente mostró ilusión o emoción por que NIGHTWISH interpretaran este tema de la banda de Dave Mustaine. Tarja regresó con "Bless the child", otro de los momentos más brillantes de la noche.
Dio la mala casualidad de que dos de mis canciones preferidas sonaran horriblemente mal. En "Kinslayer" y "Wishmaster" costaba diferenciar el bajo y las guitarras, la voz de Tarja se hundía en la mezcla y los teclados sonaban o demasiado altos o demasiado bajos, mientras la batería atronaba exageradamente. Pese a este desaguisado, el público disfrutaba como si estuviese escuchando el concierto en un equipo de alta fidelidad.
"Dead boy's poem" sonó bastante bien, pero para mi gusto le faltó sentimiento,quedó demasiado fría, desapasionada. "Slaying the dreamer" recuperó la "caña" y preparó el camino para la última canción antes de los bises "Nemo". Cuando comenzaron los teclados que abren este tema se me olvidaron todas las penalidades que habíamos pasado y hasta parecía que la Cubierta de Leganés era una sala de conciertos de verdad. Sonó impresionantemente.
Sorprendentemente, reservaron para los bises "Ghost Love Score" un tema tan complejo que yo no pensé que fueran a incluir en el set-list. Pero lo hicieron, aunque el exceso de samples provocó que sonara demasiado artificial. Por el contrario, "Wish I had an angel", que cerró el concierto, ganó diez veces más en directo que en su versión del CD. En los momentos finales, pudimos ver a una Tarja casi renqueante, prácticamente clavada en el suelo, visiblemente agotada. Los ochenta minutos de concierto pudieron con ella.
En definitiva un concierto bastante accidentado, pero del que Nightwish pudieron salir relativamente a salvo. A ellos sólo se les puede echar en cara lo corto de su actuación, algunos momentos demasiado fríos y artificiosos, y sobre todo que dejaran fuera de su repertorio canciones como "She is my sin" o "Higher than hope"
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