
Banda: DREAM THEATER
Album: Octavarium
Año: Junio 2005
Sello: Atlantic Records
Enfrentarse a la crítica de un disco de DREAM THEATER siempre es enormemente difícil, demasiados sonidos, demasiados acordes, arreglos, ritmos, registros... en cada nueva escucha descubres algo que antes no habías escuchado, por muchas que le hayas dedicado. La impresión de que te dejas detalles en el tintero es inevitable, por lo que intentaré profundizar lo máximo posible en un disco de estas características.
En las primeras escuchas, es fácilmente distinguible una regresión a su olvidado estilo, más en la onda de "Awake", pero sin llegar a la calidad de éste. Alejado de sus dos últimos trabajos, de corte más duro y metalero influenciado por discos como "Master of Puppets" o "The Number of the Beast" como bien dijeron ellos mismos. Se agradece una mayor delicadeza, una melodía más trabajada, cobrando más protagonismo Jordan Rudess, relegado a las sombras en los últimos discos, dándole el toque clásico y profundo de un teclado a manos de un intérprete como él y abandonando un poco la actitud de Petrucci a la guitarra, donde los solos primaban en cualquier canción, a cualquier minuto y se alargaban simplemente porque él lo valía.
El apartado de influencias me ha parecido bastante acertado, bebiendo siempre de clásicos como RUSH o YES de manera abrumadora añadiendo para éste disco otras joyas como la guitarra del señor Gilmour (PINK FLOYD) en el inicio del disco "The Root of All Evil", que a más de uno le recordará a la mítica "Welcome to the Machine" de los ingleses. Es el tema más metalero del disco, siguiendo la onda de su anterior trabajo y presentado como tercera parte de la historia que comenzó en "The Glass Prison" y continuó con "This Dying Soul". La balada "The Answer Lies Within", más propia de mitad del disco y no como segundo tema, es el claro ejemplo de lo explicado antes. La solemnidad que da un piano, el sentimiento, la melodía, todo aquello de lo que se había prescindido en anteriores entregas es de lo que presume este tema, en la onda de "Anna Lee" o "Through My Eyes". Sin más, la cálida voz de Labrie con el gran acompañamiento de Rudess al teclado, simple y efectivo.
"These Walls" es un tema de transición, sonando a nada y todo a la vez, algo pesado en su ejecución y estribillo, acaba siendo un tema pesado y prescindible que conduce a la canción más experimental del disco "I Walk Beside You", motivo de debate entre los seguidores de la banda. A caballo entre la influencia de U2 o TOOL, es un tema corto y directo, impropio de DREAM THEATER. Tanto en sonidos como en ambientación las referencias a dichos grupos se hacen evidentes, haciendo un trabajo curioso y apetecible.
"Panic Attack" y "Never Enough" son, a mi parecer, la parte más completa del disco. Enlazadas magistralmente, recordando a temas como "Lie" o "The Mirror" de su clásico "Awake". Mientras que el primero es más rápido y cargado, con un bajo a cargo del Señor Myung impresionante, con más rabia y decisión, el segundo bebe más de otras raíces oscuras, una ambientación más solemne y un teclado más apagado dan al tema la sensación de abandono y hastío, haciendo mención al título del corte.
"Sacrified Sons" vuelve de nuevo al compás lento de la segunda canción del disco. Tema dedicado a las victimas del 11-S, interpretado con gran sentimiento, envolviendo al oyente en una atmósfera melancólica y psicodélica propia de los 80 que descarga en momentos de liberación con un Labrie muy a la altura.
La guinda de la tarta la ponen con todo un despliegue de magia e ingenio, a cargo de los únicos capaces de tal oficio: DREAM THEATER. La única banda capaz de componer un tema de 24 minutos sin despeinarse, hacer gala cada uno en su instrumento de toda su maestría y no caer en el aburrimiento ni faltar en ningún momento al sentimiento. Con un alargado inicio al más puro estilo psicodélico-pinkfloydano propio de "Shine On You Crazy Diamond" arranca de manera épica el título que da nombre al disco. En él se encuentran pasajes de todo tipo, desde la vena progresiva más clásica, a las raíces metaleras más profundas. Todo ello provisto de unos cambios de ritmo, melodías, ambientes e interpretación al más puro estilo DREAM THEATER. Todo un lujo para John Petrucci, primando a su guitarra de la melodía más cálida, abandonando la frialdad de sus anteriores trabajos interpretados al más puro estilo Guitar Hero.
DREAM THEATER es una de esas bandas que no dejan indiferente a nadie, con ellos o contra ellos, amor u odio. Pero lo cierto es que nadie le ha regalado jamás nada, su puesto en la cabeza del estilo se lo han ganado a pulso, con unos inicios en las sombras y motivo de ello es la masiva afluencia de bandas Prog emulando a los neoyorquinos, que no sacan trabajo que peque de mediocridad, ni como banda, ni como proyecto paralelo, y eso, mis queridos amantes de la música, es de quitarse el sombrero.
Formación:
James Labrie – Voz
John Petrucci – Guitarra
Mike Portnoy – Batería
Jordan Rudess – Teclado
John Myung – Bajo
Temas: 01. The Root Of All Evil – 02. The Answer Lies Within – 03. These Walls – 04. I Walk Beside You – 05. Panic Attack – 06. Never Enough – 07. Sacrificed Sons – 08. Octavarium