ASTRAL DOORS - Evil is forever
 Banda: ASTRAL DOORS Album: Evil is Forever Año: 2005 Confieso que cuando vi la portada de este “Evil is forever”, con el dragón atacando la torre, me temí que me enfrentaba a una banda powermetalera o a un clon de STRATOVARIUS. Me lucí como adivino. El dragón no tenía nada que ver con el power metal, sino con DIO. ASTRAL DOORS presenta en este segundo LP un heavy metal de factura clásica, sin que suene obsoleto y que evita “gigatronadas” ridículas. Un reto en el que muchos otros han fracasado sin remedio. Desde el primer corte obtenemos una prueba de las impresionantes melodías que compone esta banda sueca. “Bride of Christ” es un tema directo y arrollador que predispone al oyente para enfrentarse a un gran disco. Sin descanso, el álbum prosigue con “Time to rock”, donde los teclados de Jocke Roberg suenan especialmente setenteros. Un tema muy rockero, con un estribillo sencillo y que obliga al oyente a corearlo. Precisamente el órgano Hammond de Roberg abre el siguiente corte del CD, “Evil is forever”. La introducción psicodélica de más de un minuto adelanta un medio tiempo intenso. Por su cadencia, recuerda a los BLACK SABBATH de “The sign of the southern cross” o a “Egypt (the chains are on)”, de Ronnie James Dio, aunque con una voz ligeramente más agresiva. Los teclados psicodélicos también aparecen en la introducción acústica de “Lionheart”, aunque en seguida da paso a riffs cortantes y a un estribillo hímnico, arropado una vez más por el órgano Hammond. El disco continúa incansablemente con “Praise the bones”, el tema que más recuerda a la carrera en solitario de DIO de todo el disco, tanto por la composición como por la voz de Johansson. Aquí los teclados suenan más actuales, no tienen tanta reminiscencia setentera y se integran perfectamente con las guitarras de Martin Haglund y de Joachim Nordlund. Del mismo modo, la voz del solista se integra a la perfección con los coros que la arropan. El sexto corte del cd, “Pull the break” es una canción muy rápida, donde galopa la base rítmica, en especial la batería de Johan Lindstedt. Pero tras esta buena inyección de adrenalina para el oyente llega el bache del disco. “Fear in their eyes” baja ligeramente el nivel del CD y suena un poco gris. Pese al acelerón en su parte final, es la canción más insípida del álbum. Tampoco consigue remontar el vuelo “Stalingrad”, un medio tiempo de cadencia marcada. Dos de las canciones menos interesantes del LP. La banda vuelve a pisar el acelerador con “From the cradle to the grave”, un rock n’roll muy endurecido que suena como unos RAINBOW metalizados. Tras el título “The flame” se esconde la canción más heavy del álbum, con unas guitarras que recuerdan al metal alemán. El comienzo es muy épico, un poco powermetalero, en definitiva muy “matadragones”. Un tema que escapa de la sombra de DIO y que suena más actual. El sonido de la lluvia y el llanto de un niño abren la introducción que crea un ambiente oscuro para “Path to delirium”, el tema que cierra el LP. Musicalmente, la canción sigue un esquema similar a “Heaven and hell” de los Sabbath, con acelerón en la recta final incluido. A lo largo de todo el disco planea la sombra de Ronnie James Dio. No sólo por las composiciones, sino también por la voz del cantante Nils Patrik Johansson. Su timbre de voz y su manera de cantar es tan parecida a la de Dio que en muchos momentos del disco uno hasta se puede imaginar al que fuera cantante de RAINBOW haciendo los cuernos mientras la voz de Johansson canta “Pull the break” o “Evil is forever”. En definitiva, el vocalista lleva a cabo una labor impactante. Sólo por su trabajo, el disco se merece un sobresaliente. Las composiciones también poseen un fuerte sabor a Dio, en sus distintas etapas con Ritchie Blackmore (“Time to rock”, “From the cradle to the grave”), con Tony Iommi (“Stalingrad”, “Path to delirium”) o en solitario (“Bride of Christ”, “Praise the bones”). Otra de las señas de identidad de la banda la encontramos en los teclados de Johan Lindstedt, que emplea un órgano Hammond como los grupos setenteros. Comprobar qué bien se integra en una banda de heavy metal el sonido setentero de estos teclados es una de las sorpresas más agradables que conlleva escuchar este “Evil is forever”. De hecho, otro de los puntos fuertes de ASTRAL DOORS es la cohesión entre todos los elementos de su sonido. Cada instrumento suena en su lugar, sin que predomine uno sobre otro, todos están perfectamente integrados. La producción ha conseguido un sonido aplastante. Sin embargo alcanzan menos intensidad en los temas lentos que en los rápidos, salvo la excepción de “Evil is forever” y “Path to delirium”. Es el único defecto que me atrevo a señalar a un CD que estará entre mis favoritos del año. La semilla de Ronnie James Dio ha dado frutos tan jugosos como este último LP de ASTRAL DOORS, que merece figurar en nuestras estanterías junto al "Mob rules" o al "Holy Diver" . Esperemos que la banda sueca mantenga o supere el nivel de este LP en sus futuras entregas. Entonces, habrá nacido otro nombre clásico para el heavy metal. Formación: Nils Patrik Johansson - Voz Martin Haglund - Guitarra Joachim Nordlund - Guitarra Jocke Roberg - Teclados Micka Itaränta - Bajo Johan Lindstedt - Batería Temas: 01. Bride of Christ – 02. Time to rock – 03. Evil is forever – 04. Lionheart – 05. Praise the bones – 06. Pull the break – 07. Fear in their eyes – 08. Stalingrad – 09. From the cradle to the grave – 10. The flame – 11. Path to delirium
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