HAGGARD - Eppur si mouve
Discos como este me demuestran que, afortunadamente, no todo está inventado en el metal. En una época en la que el 90% de los grupos son copias de los grandes del género y en los que la innovación brilla por su ausencia, bandas como ésta son un soplo de aire fresco en una escena saturadísima de clones. Lo primero que llama la atención de estos alemanes son la cantidad de miembros que tienen. Ni mas ni menos que... ¡¡¡17 personas!!! Violines, violonchellos, flautas, oboes, timbales, pianos... cualquier instrumento que te imagines seguramente aparezca en algún tema (en el DVD de su actuación en el Wacken del año 98 que vienen junto al cd incluso aparece incluso un arpa) Y es que además Haggard no se queda ahí: sopranos, tenores, barítonos, altos... todo tiene cabida en su música.
Para esta ocasión han elegido la vida de Galileo Galilei para la temática del disco. Afortunadamente no han repetido el esquema de su anterior trabajo "Awakening the centuries" en el que solo había dos canciones propiamente dichas. El resto eran intros y canciones instrumentales, que hacían que el disco quedara un poco "soso". En éste continúa habiendo temas totalmente instrumentales, pero su número se ha reducido considerablemente.
El disco comienza con "All inizio é la morte", un tema que te da una idea de por donde va su música. Combina perfectamente partes orquestales con riffs rápidos netamente heavys. Violines, timbales, sopranos, guitarras... hacen que sorprenda a todo aquel no les haya escuchado nunca. Una canción corta e instrumental, "Menuetto in fa-minore" da entrada a uno de los platos fuertes: "Per aspera ad astra". Un tema con bastantes partes lentas, pero que es una auténtica delicia para los oídos, incluido ese trozo de folk que recuerda enormemente a la banda sonora de "El último mohicano". Una intro a base de piano, violonchello y violín nos indica que "Of a might divine" ha comenzado. Es el tema más heavy de todo el disco, en el que las guitarras son las protagonistas en perfecta sintonía con el resto de la orquesta. Y llegamos al tema estrella y que da nombre al disco: "Eppur si muove". La forma de cantar tanto de Asis Nasseri como de la soprano Veronika Kramheller hace que rebose sentimiento por los cuatro costados, sobre todo en la estrofa "La belleza del paese di Galilei" cantada a dúo. La única pega de este tema, siendo un poco puntilloso, es que se trata de la misma canción pero cantada dos veces. Es decir, que la primera mitad es casi calcada a la segunda. Pero después de escucharla varias veces es algo que no importa lo más mínimo.
Sin embargo hay una cosa que no me acaba de gustar del todo: la voz gutural de Asis. Me parece una voz un poco "vulgar" que, dada la tremenda complejidad de su música, hace que los temas queden un poco más flojos.
En resumen, un serio candidato a disco del año, y sobre todo la certeza de que aún hay gente que se come la cabeza para inventar cosas nuevas.
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